O Insurgente

O Estado das Coisas

Anúncios

Os intolerantes são atrevidos:

Un profesor de secundaria del Instituto Menénez Tolosa, en La Línea de la Concepción (Cádiz), ha sido denunciado por la familia de un alumno musulmán por hablar de jamón en clase. En concreto, el docente impartía clase de Geografía cuando, al hacer referencia a los distintos climas de España, comentó que el frío propio de Trévelez, en Granada, favorecía la curación del jamón.

Mas ainda há quem não se vergue perante uma certa “Espanha” idealizada por Zapatero:

Fue entonces cuando aseguró que uno de sus alumnos levantó la mano y “de forma muy correcta” le pidió que por favor, no hablara de jamones, que era musulmán y que no podía oír hablar de eso. “Yo me quedé perplejo. Entonces le dije, literalmente: Mira, muchacho, en primer lugar, tú no eres quién para decirme a mí de lo que puedo o no puedo hablar en clase. En segundo lugar, lo que tú comas, o coma este otro, a mí no me importa nada. En tercer lugar, la religión que tú profeses, profese éste o aquel otro, todavía me importa menos. En cuarto lugar, aquí sois 30 alumnos, y tú te debes adecuar a los 29 restantes y no los 29 restantes a ti. Y en quinto lugar, si no estás de acuerdo con las enseñanzas y conocimientos que se imparten en este centro siempre tienes la posibilidad de elegir y marcharte a otro centro”.

Agora, vamos ver se este cordeiro não é sacrificado no altar do “diálogo de civilizações”, porque, se assim for, está na hora de deixar isto entregue aos bichos. Mas, claro, uma doutrina (progressismo) que se baseia na intolerância, na vigilância dos costumes alheios, na imposição de rigorosos códigos de conduta e de um vocabulário impoluto, na catequização dos membros desviantes, uma doutrina assim, dizia, alimenta-se de fogueiras inquisitoriais e alimenta este tipo de comportamento. Já há um leve odor a carne queimada ali para os lados da Plaza Mayor. Há alguns anos.

Anúncios

Anúncios