Vuelan de Lisboa a Madrid en un avión semiprecintado con esparadrapo
La tripulación explica a los estupefactos pasajeros que el avión debe volar al 50% de su capacidad porque las autoridades aeroportuarias ven “problemas en la puerta”, y que el resto de quienes habían adquirido billete “se están peleando” en esos momentos en la terminal para ver quién sube y quién se queda en tierra. “Por eso no salimos aún, tienen que decidir entre ellos quién sale y quién se queda”, explica una azafata, con toda naturalidad, la surrealista escena.
Mientras, en tierra, la seguridad del aeropuerto se las tiene tiesas para contener la ira del resto de pasajeros. La picaresca española hace acto de presencia al decidirse quién se va y quién se queda. Hay quien inventa excusas de lo más variopintas por las que tiene que coger “sí o sí” el avión; hay quien se atribuye la profesión de médico y operaciones inexcusables en Madrid a la mañana siguiente. Familiares supuestamente enfermos, citas supuestamente ineludibles… No se llega a las manos, pero casi; hay gritos de histeria, llantos y apelativos de todo tipo para el personal de Vueling, que es tildado de todo menos de guapos y alguno de cuyos miembros, por cierto, se ríe en la cara de los anonadados usuarios.
Al fin, entre empujones y apelaciones a la heroica, casi más por fuerza física, la selección natural criba a los 30 privilegiados que suben al avión. Y cuando esto sucede, ya con dos horas y media de retraso, otro jarro de agua fría: el capitán Patrick anuncia que “debido a todos estos retrasos”, el avión ha perdido la vez para despegar y tendrá que esperar “hora y media más”. La tensión regresa a la cabina, no sin llamadas al motín, pero pocos minutos después se anuncia la salida del vuelo, que llega a Madrid una hora después.
Los pasajeros son llamados a abandonar el avión por la puerta que, según la tripulación, generó todos los problemas. A algún usuario estoico todavía le queda margen para la risa al abandonar el aparato de Vueling: “Mira que por ahorrarme 30 euros…”, se oye decir a varios.
(via Tugir: Passageiros corajosos, companhia pouco recomendável)
Ainda há dias estive para comprar três bilhetes na Vueling. Eu já tenho “cagaço” de andar de avião, depois chego aqui e deparo-me com uma coisa destas…
Comentário por pedro guedes — Junho 14, 2007 @ 00:11